Con la incorporación de la Asignación Universal por Hijo aparecieron, casi desde la oscuridad, algunas voces que se oponían a esta medida. No estoy hablando de aquellos que se oponen a que los fondos provengan de la ANSES ("se la sacan a los jubilados!") ni de los que se oponen porque no saben que el cobro es automático ("lo van a usar para clientelismo...") ni de los que, si bien no se oponen, desconfían de que se lleve a cabo la medida ("estos son pura promesa y nunca cumplen con nada") e inclusive excluiría a los que se oponen porque alegan que promueve la procreación ("van a tener hijos solo para cobrar la asignacion..."). No. Hablo de los que se oponen porque dicen que "promueve la vagancia".Creo que esto da el lugar para una discusión muy a fondo sobre algunas cuestiones, particularmente la obligatoriedad del trabajo. Quisiera poder abordar el tema desde un lugar más filosofico, pero primero pondre la cuestión sobre la mesa... ¿Debe ser obligatorio trabajar? ¿En que sentido debe ser obligatorio? ¿Cual es el castigo para aquel que no trabaja?
En principio, diríamos que el Estado no obliga a trabajar en el sentido estricto: no tiene estipulado imponerle una pena a aquel que no trabaja, nisiquiera a aquel que no desea trabajar. Pero, en seguida, debemos decir que la marcha veloz de la economía, y la necesidad de alimentarse, vestirse, etc, cosas que solo pueden obtenerse produciendolas, es decir trabajando, o con dinero, que solo puede conseguirse legalmente "trabajando" (es evidente que hay otros medios de conseguir el dinero: el interes, la inversión, las apuestas, etc.), obligan de cierta manera a trabajar.
Ahora, la pregunta: ¿Es obligatorio trabajar? no es la misma que ¿Debe ser obligatorio trabajar?. Intentaremos responder a la segunda.
La obligatoriedad del trabajo viene, desde un principio, en la idea de que vivimos en sociedad, que no somos seres aislados, y que ninguno de nosotros puede producir todo lo necesario para vivir. Por ende, debemos realizar un producto para poder obtener todo el resto, pero para obtener todo el resto la sociedad debe obligar al resto de las personas a trabajar, razón por la cual nos debe obligar a nosotros a trabajar.Sin embargo, a medida que el tiempo pasa y avanza la tecnología, este argumento pierde fuerza. El avance de la maquinaria permite que se produzcan muchisimos bienes sin mucho esfuerzo. Ahora, ¿es posible producir todos los bienes de los que requiere la sociedad con tecnología, maquinaria? Diremos que si bien al dia de hoy no tenemos una respuesta exacta pero creemos que no es posible, no es menos cierto que (a) cuando la ciencia avanza en la creación de tecnología, debería avanzar en este sentido y no con el fin de agregarle utilidades poco utiles a, por ejemplo, los celulares y (b) que poco a poco se va avanzando hacia ese punto, toda vez que el Estado promueva una acción que avance hacia ese punto.
Ahora, supongamos que el Estado avanzara en ese sentido y lograra, efectivamente, producir todos los bienes necesarios para poder vivir sin necesidad de que intervenga mano de obra humana. ¿Se debe mantener la obligatoriedad de trabajar? Entonces, aparece una cuestión oculta hasta ahora pero que sale a la luz.. La obligatoriedad de trabajar, ¿es una obligación natural, o creado por la sociedad? Es decir, ¿se debe trabajar "porque es moralmente correcto" o porque "es socialmente justo"?Este punto abrirá un abanico de controversias. En principio, por todo lo expuesto anteriormente, impugnamos el argumento de que se debe trabajar porque es "moralmente correcto". ¿Porqué una persona que trabaja sería moralmente superior a la otra si, por ejemplo, trabaja únicamente para su propio beneficio? Se puede argumentar que ese caso no genera mayor grado moral, pero que una persona que trabaja para el bienestar de la sociedad es moralmente superior a una que no lo hace. Pero, si la sociedad tiene sus necesidades cubiertas, ¿la persona que trabaja lo hace porque la sociedad necesita de él o porque él encuentra placer trabajando, a la vez que le deja su conciencia tranquila? Por todas estas razones impugnamos la creencia de que se debe trabajar porque es moralmente correcto.
Ahora, si se debe trabajar porque "es socialmente justo".. ¿Como justificamos que, en realidad, los obligados a trabajar son los que se encuentran en peores condiciones? Esto es cierto y evidente: quienes se encuentran en un nivel superior de la piramide económica pueden vivir sin trabajar, toda vez que pueden vivir de los intereses del capital que poseen, o invirtiendo en negocios que le daran suficiente dinero para vivir. Por otra parte, quienes tienen mayor "dinero inicial" pueden recurrir a mejor educación, lo que les dará la posiblidad de conseguir un trabajo que, con menos esfuerzo, les dará más dinero. ¿Porque quienes cuentan con menos dinero deben verse perjudicados de tener esa posibilidad?. Finalmente, quienes más tienen pueden vivir durante varios meses, años inclusive, sin trabajar, por lo que una vez que se insertan en el mercado laboral tienen más posibilidad de negociar sus condiciones, mientras que una persona de la clase baja no puede imponer sus condiciones porque necesita del sueldo, por más bajo e injusto que sea y por más humillante o degradante que sea el trabajo. Se podría decir que para solucionar este problema basta con redistribuir la riqueza, sin embargo si bien eso es cierto, también es cierto que pocos paises lo han logrado con exito verdadero y que, en la realidad actual, la obligacion de trabajar no es "socialmente justa" sino "socialmente injusta", toda vez que pone mayor peso sobre aquellos que menos tienen, sin importar la diferencia que haya entre ellos y los que mas tienen.

En este sentido, si el Estado por ejemplo obligara a trabajar en el sentido estricto, es decir imponiendo penas a aquel que no trabaja, la obligación de trabajar se volvería más justa. ¿Esto quiere decir que el Estado debe obligar a trabajar a sus ciudadanos? Creemos que esta no es la respuesta adecuada. Volvemos al punto inicial: la sociedad primitiva (y no tanto) obligaba a trabajar porque necesitaba que todos produjeran para poder garantizarle a todos las condiciones minimas. ¿Y si esas condidiciones minimas estarían garantizadas por la tecnología y maquinaria? Entonces ya no sería necesario trabajar. Nuestra propuesta es eliminar la obligatoriedad de trabajar.
Ahora, si el trabajo no esta impuesto por penas, sino por la necesidad de conseguir dinero, ¿de que manera se elimina la obligación de trabajar? La única forma sería proveerle a todos el dinero necesario para vivir.
En este camino, en cierto punto, marcha la Asignación Universal por Hijo aunque, obviamente, con otros fundamentos muy distintos. Por otra parte, en principio quienes trabajan podrían reclamar la injusticia de que ellos no cobran la Asignacion Universal, lo cual si la sociead fuera más equitativa su argumento sería cierto, pero visto y considerando la desigualdad actual, esto no puede ser un argumento cierto.
Ahora, supongamos que el Estado decidiera darle a todos sus ciudadanos una cantidad de dinero por mes, a cambio de... nada. Habría gente que reclamaría que esto promueve la vagancia, y que así nadie va a tener incentivo para trabajar. Creemos que hemos argumentado lo suficiente como para decir lo siguiente:
1.- Asi como el trabajo no es moralmente superior, la vagancia no es moralmente inferior. Es una decisión personal: Algunos pueden y quieren vivir sin trabajar y otros, a pesar de que puedan decir lo contrario, no pueden vivir sin trabajar, porque se aburren, porque se sienten inutiles, etc.
2.- El incentivo para trabajar, ademas de la vocación, es el deseo de poder acceder a ciertos bienes, de lujo diríamos, a los que no se puede acceder con el dinero provisto por el Estado.
3.- Algunos diran que el arte, el ocio, no puede ser realizado por maquinas sino que requiere de seres humanos. Esto es cierto pero es más cierto que las personas que trabajan y viven del arte lo hacen porque es su vocación, porque no pueden vivir sin "crear arte", y que de hecho, muchas veces la obligatoriedad de tener un trabajo que les pague bien (porque el arte no paga bien, en general), hace que se alejen del arte. En conclusión: El dinero provisto por el Estado incentivaría el arte, toda vez que las personas que tienen capacidad y vocación artistica pueden dedicarse plenamente a él.

Habíamos preguntado al principio cual era el castigo para el que no trabajaba. ¿Puede una sociedad castigar a quien no trabaja por dejarlo morir de hambre? Creemos que de ninguna manera, que a lo sumo puede "castigarlo" poniendo fuera de su alcance los bienes de lujo. Creemos, sobre todo, que no puede castigarse a quien no trabaja si los trabajos escasean, que esto es aun mas cruel, y que la maquinaria que tanto venimos elogiando promueve la escases del trabajo, por lo que si esa escases no se compensa con una reducción del peso de la obligación de trabajar, estamos condenando a las clases menos beneficiadas.
Finalmente, cerraremos con un poco de infaltable peronismo. Perón decía que, para el peronismo, hay una sola clase de hombres: los que trabajan. Pero, ¿a quien estaba discriminando? ¿A aquellos que, por falta de educación, de cultura de trabajo, etc, no pueden trabajar? Claramente no, ya que de ellos se encargaba Evita, de quien Perón decía, palabras mas palabras menos, que cuidaba a los que no podían entrar (al sistema laboral) mientras él preparaba las condiciones justas para los que estaban adentro y los que pronto entrarían. La idea, el concepto, proyecto, era que todos entraran al mercado laboral, y que este tenga condiciones justas, dignas. Cuando decia que la unica clase de hombres eran los que trabajaban estaba discriminando a los patrones y capitalistas que, mediante el interes y las inversiones, lograban vivir sin necesidad de trabajar. En el fondo, podemos decir que se daba cuenta de la injusticia de la obligación de trabajar. La solución que él proponía era distinta a la que proponemos nosotros, se acercaba más a que el Estado obligue a trabajar en el sentido estricto. Pero, quiza tambien debamos decirlo, en esa epoca se estaba muy lejos de que la tecnología pudiera producir todos los bienes necesarios (y porque no, los de comodidad).
Tomás Remón




