La argentina tiene muchísimas vueltas en la política y a veces es difícil definir si un proceso, un momento, tiene valor estructural. Si durará en el tiempo, o será simplemente una corriente de aire que pasó y se fue. Se hace difícil por el legado que quedó de Perón, un líder, un conductor que dejó su legado en el futuro, ahora presente, de la política.
Hoy Néstor Kirchner ha renunciado a la conducción del Partido Justicialista, demostrando una vez más que el único heredero es el pueblo. Es un puesto difícil, del que nadie ha podido hacerse cargo en un tiempo prolongado. Kirchner, hoy por hoy, no ha desaparecido del mapa político, pero desde ya podemos imaginar que no podrá volver a ganar nunca más, porque ya se ha sumado ha las víctimas del "efecto ballotage": Es lo que le ocurre a un candidato que no puede conseguir el 40% y en el ballotage pierde como en la guerra. El caso de Néstor es un poco más esperanzador para él: Su presidencia y la de Cristina ha generado cierta simpatía en la izquierda argentina, sobre todo en quienes ven a De Narváez / Macri como una fuerte amenaza al bienestar de la nación.
En este último grupo me incluyo. Pero reconozco que algunos, con tal de que pierda el kirchnerismo, son capaces de votar a cualquiera.
La realidad, desde mi punto de vista, es que el gobierno del kircherismo no ha sido bueno. Fue, sin dudas, el mejor gobierno desde la vuelta de la democracia, pero sinceramente no significa mucho, teniendo en cuenta que compite contra Raul "el hiperinflaciónario" Alfonsín, Carlos "Privatizadas" Menem, Fernando "Helicóptero" De la Rua y ahí terminaría la lista, considerando que el gobierno de Duhualde duró demasiado poco como para tenerlo en cuenta. Pero también es cierto que faltaron muchísimas cosas: un proyecto industrial, pero organizado, no "espontáneo". Una profunda inversión en escuelas, que se caen a pedazos. Una estatización de servicios más fundamentales que Aerolineas, como los trenes, las petroleras, etc. Una mayor inclusión social, realizada en el trabajo, en la familia, en la creación de hogares, en la asistencia social que nos enseño Evita, y que no se asomó ni por casualidad en estos 5 años de kirchnerismo. Y todo en un marco de mayor consenso, dialogo.
Creo que la derrota del kirchnerismo en sectores pobres del conurbano demuestran que faltó mucho, y que obviamente esto le da espacio a los medios para avanzar sobre la figura del kirchnerismo. Pero, no hay que perder de vista lo central. Que el modelo neoliberal de los '90 no debe volver. Eso es lo que representa De Narváez y Macri, y es lo que puede imponerse si no nos juntamos todos los peronistas, kirchneristas y no kirchneristas, de la izquierda y de la no-izquierda-pero-tampoco-menemista, viejos y jóvenes, para decidir acerca del futuro del justicialismo. Debe surgir, quizá de las segundas filas del justicialismo, un candidato que le pelee la elección a De Narváez / Macri, que sea capaz de dar la impresión de que "no estamos hablando de kirchnerismo, sino de peronismo".
Porque digámoslo, aca el kirchnerismo no importa un carajo. El kirchnerismo es importante porque es ahora lo más poderoso y más representativo del peronismo a nivel nacional, pero Kirchner es un súbdito, o debería ser, del que realmente es votado por la gente: Juan Domingo Perón. No perdamos de vista eso.. las consignas "Cámpora al gobierno, Perón al poder" hoy tienen que sonar más fuertes que nunca. No se trata de Kirchner, o de Scioli, o de Das Neves, o de Reutemann, o de Balestrini, o de Cristina, o de Solá, o de, porque no, Luis Juez. Ellos van al gobierno, pero el poder no es de ellos, es de Perón.
No tenemos duda de que hay gente que ve en el kirchnerismo al nuevo liderazgo, una conducción de centro-izquierda que, como les gusta a los que no son peronistas, es "peronista pero no tanto". Los que somos peronistas no tenemos que perder que el eje no esta sobre Kirchner, que por otra parte esta, desde mi punto de vista, acabado políticamente.
Falta muchísimo para el 2011, y en el medio irán surgiendo distintas candidaturas, distintos nombres. Hoy por hoy, los que suenan con más fuerza son el de Reutemann y el de Das Neves, ambos ya postulados para la presidencia. Desde este humilde espacio, me gustaría arrojar un nombre que se ha visto puede ganar, con carisma pero también con cierta seriedad, creemos, para trabajar. Sabemos que es poco posible que este candidato termine finalmente haciéndose fuerte más que para aspirar, como mucho, a una gobernación. Pero creo que el futuro del justicialismo puede estar en Luis Juez.
Tomás Remón
PD: Entre todos los argumentos que se nos ocurren para defender a Luis Juez, el más convincente es habernos enterado recién que su mujer se llama Victoria, él nombre más lindo lejos. Con más razón entonces, lo apoyamos a él...
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