lunes 13 de julio de 2009

Exigir o Llorar


La política es, dijo alguna vez un gran profesor que tuve, el arte de la represión y la cooptación. Represión, no en el sentido de "el ataque a un individuo", sino en el sentido de "ataque político a un partido o a varios partidos". Cooptación, en el sentido de "pactar, o acordar políticamente", todo esto utilizado para sostenerse en el poder.

La tarde de hoy fue -sigue siendo- bastante interesante. El gobierno de Cristina es cada vez más difícil de entender: Los más progres se enojan porque no lo quieren a Bodou, los más fieles ven con sufrimiento como los ministros se van yendo de a poquito, los anti-k ven con desconfianza el "enroque de ministros". Los peronistas "de derecha" buscan a Reutemann y algunos se preguntan por Macri (veasé el famoso tunel de la Av. Libertador, famoso por la forma en la que siempre termina siendo una arena de batalla-de-pintadas políticas). En el medio, aparece Florencio Randazzo realizando un "llamado al dialogo". Nosotros vemos esto con muy buenos ojos, pero otros no.

En la política, decía, hay varias formas de pedir alguna cosa. Exigir, apretar, presionar, manejar, obligar, se reducen a una de las formas que, con pequeñas diferencias, se comprenden en una sola. Entíendase que cuando nos referimos a apretar, presionar, etc., no nos referimos a hacerlo mediante la amenaza física, sino mediante la amenaza electoral, digamos, "te lo exijo porque te gané". La otra forma, bien distinta, es llorar. Patalear, rogar, encapricharse. Llorar. Esto es en general lo que se hace cuando no se tienen resultados electorales con los cuales poder exigir.

Pero la tarde de hoy, decía, encontró un panorama bastante confuso, no tanto por el llamado al dialogo -que muestra que al gobierno se le acabaron las horas de represión y esta obligado a cooptar- sino por la respuesta que recibió tal llamado. Y vimos dos actitudes muy distintas, una muy predecible, la otra bastante sorprendente, pero en un punto coherente. Vamos a los hechos: Mauricio Macri, en representación del PRO, se abrió de brazos a la propuesta. Leemos a Página 12: “Estamos listos para cruzar a trabajar en una reunión cuando ella lo disponga”, señaló Macri. Y destacó la necesidad de abordar con la Nación “temas pendientes con la Ciudad, que son muchos”, como “seguridad, transporte, salud pública”, y “queremos ver cómo coordinamos eso”..

No solo esto, sino que en la cruzada de la oposición por echar a Moreno, Macri se bajó del colectivo. Esta vez leemos a Infobae: "Macri sobre Moreno: "no importan los nombres sino que cambie la actitud"". Esto es un buen signo, considerando que el "echar a Moreno" no es una verdadera necesidad (a nuestro modo de ver las cosas) sino un intento por ganarle poder al kirchnerismo.

El PRO, entonces, exigió. Con tranquilidad, exigió resultados. No le interesó hacer el reclamo fácil o caprichoso, porque tienen (o creen que tienen) las encuestas de su lado. Seguramente es una cuestión de oportunismo político, de estrategia. Quizá sea por una cuestión de ingenuidad, quizá por una cuestión de madurez. Quizá porque han vaciado tanto a la política que entienden que no hay discusiones importantes, todas las discusiones tienen la misma importancia que los resultados de la promoción. Quizá porque quieren cambiar el modo de hacer política, y transformarlo en algo más pacífico. Quizá, muy seguramente para nosotros, porque confunden política con diplomacia, y creen que el mejor partido es el que tiene un "buen comportamiento", no el que hace más para la gente. Si esa es la idea del PRO, desde este blog decimos que "no"; que preferimos un partido "chancho" y desordenado que haga algo por la gente, que uno limpio y protocolar que se ocupe más de las veredas que de la educación.

Pero nos fuimos por las ramas. Quería hacer un llamado de atención acerca de la actitud de Gerardo Morales, presidente de la UCR. El radicalismo es -o quizá era- un partido bastante predecible: Lo más importante es el sistema republicano, las instituciones, el respeto partidario, etc. Digamos, una política que sea republicana y demócrata. A esto nosotros le decimos "ni si ni no", porque, como dijimos antes, preferimos que la gente esté bien, antes que las instituciones estén bien. El radicalismo cree que el bien de las instituciones es el bien de la gente. Quizá tengan razón, yo desconfío demasiado de esa idea.

Sin embargo, esta tarde la respuesta del radicalismo fue bastante particular. Leemos a DiarioUno: "El presidente de la UCR, Gerardo Morales, advirtió hoy que el radicalismo "no aceptará invitaciones masivas" para una instancia de diálogo con el Gobierno, puesto que "siendo la segunda fuerza política del país" eso significaría un "ninguneo". "Esta es una convocatoria para hablar de la agenda que sólo quiere el Gobierno", subrayó el líder radical y agregó -al igual que su socia política Elisa Carrió- que "el ámbito adecuado de discusión es el Congreso, donde tendrían que ir los ministros del Poder Ejecutivo".".

No nos llama la atención que quieran llevar todo al Congreso, después de todo, eso es el "institucionalismo". Pero nos llama la atención la manera que tienen de llorar y patalear algunos. Esa cosa de mal perdedor, de chico de barrio que además nisiquiera es el dueño de la pelota, que pretende que le den bola solo porque sino se lleva a varios de sus amigos, que por otra parte no se quieren ir, a jugar a otro lado, nos parece pésimo. Es cierto, como dijimos antes, si esto es por el bien de la gente, vamos para adelante. Después de todo, el kirchnerismo pataleo varias veces en estos 5 años. Pero el radicalismo no esta pataleando por eso, esta llorando porque busca rastrillar algunos votos de gente que quizá mira más en las formas que en el contenido.

A lo mejor, por ahí, esta actitud de ataque es un aprendizaje de lo mal que les ha ido. Quizá, es parte de un resentimiento de como le hicieron la vida imposible al radicalismo en el 2001. Si el gobierno tiene esta actitud, nos molesta, y lo decimos. Por eso lo digo ahora, esta vez referido al radicalismo. Dejen de llorar y vayan a consensuar. Sino, esto es pura lágrima.

Dice Macaluse mientras escribo, del bloque "SI", en C5N, que hay que resolver los problemas de la gente y no de los políticos, pero que lo que mostraron los votos es que hay un grave problema en la dirigencia política, que hay que resolver. Y banca al dialogo. Dice: "Si reclamamos dialogo, tenemos que ir al dialogo". El SI fue con Proyecto Sur, que tuvo una excelente elección, pero sospecho que las declaraciones de Macaluse no vienen por ahí, sino por entender esta cuestión: Ahora hay que construir, hay que ir al dialogo, y no a la confrontación. Van al choque los que no quieren que el kirchnerismo avance un paso. Malas noticias: El kirchnerismo "es gobierno" hasta el 2011 mínimo, les guste o no. Radicalismo, no llores, crecé.