
El 1 de Julio del año 1974, la República Argentina vivió uno de sus días más tristes. La noticia era desgarradora. Aquel que había sido el lider de los argentinos durante 30 años había pasado a la inmortalidad, dejandonos a todos los mortales solos, abandonados a nuestro destino. Menos de dos años despues, sufríamos su abandono más que nunca.

Yo no estaba vivo entonces. Pero cada vez que en un libro de historia, en una nota publicitaria, en cualquier tipo de publicación, tengo que enfrentarme a la dureza de lo sucedido en la tarde de ese día triste y frío de invierno, me agarran a mi también ganas de llorar.
35 años despues, se han hecho desastres con lo que él generó. Pero él marcó el rumbo para el futuro, nos indicó el camino y nos da la fuerza para seguir todos los días. Gracias, Juan Domingo Perón...
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