viernes 10 de julio de 2009

La unidad o los valores



La tarde de hoy me encontró viendo "Porotos de Soja", una película bastante interesante acerca del conflicto y el revoloteo alrededor de la famosa "125", el "temita" de las retenciones, y de la soja.
La película, que es más bien una especie de documental, esta planteada desde otro punto del que lo trataron los medios en general, de hecho revisa mucho de lo que fue la forma en la que cubrieron el conflicto los medios. Es muy recomendable, sobre todo considerando que, si bien esta hecha bastante del lado del kirchnerismo, viene a ser un poco el otro lado de la balanza, muestra "el otro lado del conflicto", eso que muchos de nosotros, por idiotas, por contexto, etc., no llegamos a ver.
Pero en realidad me hizo reflexionar acerca de otras cosas, en realidad de una en puntual, que tiene que ver también con la proximidad de las elecciones en Uruguay. ¿Que tiene que ver Uruguay? Veamos..

Durante el conflicto del campo, lo que muestra la película es la unidad que hubo entre los pequeños y grandes productores, deja además un poco al desnudo que esa unidad no era tan fuerte digamos, pero que hubo cierto apoyo de lo que son los pequeños productores, aun cuando no estaban del todo de acuerdo con algunas de las cosas planteadas por los grandes.
También se ve la unidad entre sectores kirchneristas y sectores que, si bien no son kirchneristas, apoyaban al reclamo del gobierno de Cristina por distintas razones: Porque estaban en contra de la actitud patoteril de la SRA, porque creían que las retenciones podían ser una buena medida más allá de Néstor y Cristina, porque bancaban la soberanía popular que tenía el gobierno y en contra del movimiento del poder económico, etc.
Y todo esto me puso a pensar en un momento acerca de la importancia de la unidad y de lo difícil que es lograrla, porque significa en un punto resignar algunas preferencias, algunos valores. Pensaba en la fuerza progresista nacional, que siempre ha estado tan dispersada, pensaba en la infinidad de partidos de izquierda que se pelean entre ellos y pensaba en el hambre del pueblo mientras estas peleas dejaban que aquellos con pésimas intenciones, pero con poder de unidad, tomaran el poder.

En este marco, el ejemplo de la inteligencia es el que dan los compañeros uruguayos. Debo confesar que mi comprensión y conocimiento de la historia y el desarrollo político de la República Oriental es bastante bajo, pero que por distintas cuestiones laborales, he averiguado algunas cosas, leído otras, etc. Uruguay viene, en el pasado, de un bipartidismo bastante cruel, ya que sus dos opciones -el partido blanco y el colorado- eran de derecha el primero, y de "centro" el segundo. Los partidos de izquierda estaban dispersos, no tenían unidad política. Y poco a poco, el partido blanco le iba "marcando la cancha" al colorado. Pero los partidos y agrupaciones de izquierda se pusieron de acuerdo y formaron el Frente Amplio: Un conglomerado de partidos y agrupaciones que van desde la centro-izquierda hasta la extrema izquierda.
El Frente Amplio fue ganando terreno, y poco a poco, el antiguo bipartidismo de nuestros compañeros se transformó en otro bipartidismo, con otros protagonistas: El partido colorado fue desapareciendo o "segundeando" al blanco, y estos a su vez competían con el Frente Amplio. En el año 2005, el Frente Amplio por primera vez "fue gobierno", de la mano de Tabaré Vazquez. Obviamente que hay discusiones entre ellos, pero han logrado formar un frente lo suficientemente fuerte como para poder derrotar al antiguo poder de Uruguay. Falta ver si esa unidad es lo suficientemente fuerte para alcanzar a ganar nuevamente las elecciones.

Creo que también eso es un poco lo que pasó en la tarde del 28 de Junio. Es cierto que no estamos ante una elección presidencial, es cierto que Sabatella tenía una tarde histórica para empezar, esperemos, un largo camino hacia un 40%, es cierto que también era la primera vez que un tipo como Pino Solanas iba a sacar -sacó- más de un 20% en la Capital Federal. Todo eso es cierto. Pero también es cierto que todo esto, o gran parte por lo menos, hizo que ganara De Narváez, por ejemplo.
De esto, creo, se trata un poco la cosa. Pero no es tanto el "votar a otro", sino la actitud de no bancar a los gobiernos progresistas o ladriprogresistas o inclusive ladriprogresistas light que van apareciendo. Convengamos que, a mi gusto, tenemos ahora un tipo de gobierno ladriprogresista light, pero prefiero un millón de veces una cosa así que el neoliberalismopresor que vienen de la mano de De Narváez, Macri, etc. Y la actitud crítica de los partidos progres, e inclusive revolucionarios, a unos meses de las elecciones, no ayuda en absoluto. Que Pino Solanas saque un 24%, es excelente, que él haya criticado, durante toda la campaña, al gobierno de Néstor y Cristina en forma tan contundente, es una lastima. Porque convengamos que esas críticas son las que llegan a los oídos no solo de los que viven en Capital, sino también de los que viven en la provincia. Que llegan a los oídos de tipos que, por todas estas críticas, se terminan decidiendo por De Narváez, o por Stolbizer, y que sacan votos al kirchnerismo.

Que quede claro, yo no estoy con el gobierno de Néstor y Cristina. Pero me parece fundamental dejar a veces las diferencias de lado para plantearlas después de las elecciones. Para esto, claro, tendría que haber un cambio de actitud de quien gobierna, de escuchar a aquellos que por lo menos están en el mismo canal, a la hora de avanzar. Pero es todo parte de lo mismo. La unidad es fundamental, porque si nos ponemos a pelear por diferencias pequeñas, no digo mínimas, pero sí pequeñas, decía, si entre hermanos nos peleamos, nos devoran los de afuera.